Cada personaje tiene sus atributos primarios bien definidos, por lo tanto en la lista de los mismos aparece el cuerpo físico y su resistencia a los golpes, la percepción, la agilidad, la concentración en la tarea y el carisma. Todos ellos atributos que tienen su propio medidor que habrá que observar constantemente para controlar cómo pueden mejorarse. Con ello conseguimos crear un personaje a nuestra medida, con virtudes y defectos que configuren un jugador correcto para la lucha contra el crimen organizado.

La dinámica del juego nos lleva a “conquistar” barrios donde se esconden importantes jefes. Debemos hacernos con el control de los barrios y de los recursos que los mueven, es por ello que si vamos recogiendo las ganancias de los hoteles, conseguimos drogas que aporten atributos temporales y armas con las que infundir el miedo, seremos intocables. Es imprescindible seguir estas tareas al dedillo, será la única manera de sobrevivir y hacernos con matones que nos ayuden en nuestras pesquisas.

La perspectiva en tercera persona de este título puede recordar a la omnipresente saga GTA. Su dinámica dista mucho del juego que nos ocupa, siendo arcade en el caso de Grand Theft Auto y rol/estrategia este Paradise City. Contiene todos los ingredientes necesarios para pasar un rato divertido, sin embargo no llegará nunca a ser la panacea de este género híbrido. Méritos parece tener, pero su conducta deja demasiados claroscuros como para que se convierta en sustituto de nadie.

Paradise City
Paradise City nos presenta un hervidero de acción donde arden las luchas entre gangsters. Sea de dia o de noche, mayoritariamente de noche, nuestra misión consistirá en dominar los barrios para acumular poder y dinero.

Valoración de Paradise City
Este Escape from Paradise City posee elementos muy gratificantes en su desarrollo. Con un sistema de juego elegante, alejado de grandes alardes pero efectivo y un apartado técnico correcto que se explota con maestría. Sin embargo algunas grietas en su diseño y la falta de profundidad en su historia, así como un torpe manejo del sistema en general, lo convierten en un producto creado para el disfrute de unos pocos incondicionales del género. Simplemente correcto y ameno.
6
,9
Correcto
7
7
7
6
7